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Un libro del periodista Víctor Pardo Lancina recoge el caso de Florentino Naves, de Olloniego, asesinado en un pueblo de Huesca en 1958 por ser minero y asturiano.
La Voz de Asturias - 23/02/10
MARIA DIAZ
Esta es la historia de un ovetense asesinado en un cuartel de la Guardia Civil de un pueblo de Huesca, en 1958. Su delito ser minero, asturiano y bajarse de un tren que iba rumbo a Barcelona. El caso de Florentino Naves Alvarez, de Olloniego, salta ahora a la luz pública en un libro escrito por el periodista aragonés, Víctor Pardo Lanciana, que se titula Tiempo destruido , prologado por Ignacio Martínez de Pisón, y que distribuye Icaro.
En esta obra, Pardo Laciana recoge siete historias reales ocurridas entre julio de 1936 y marzo de 1958, "de gente del pueblo, que no son víctimas de elevado rango intelectual y social", afirma el autor, pero que "son personas anónimas con historias trágicas en las que la Guerra Civil y sus consecuencias impregnan la memoria colectiva de los lugares donde se desarrollaron".
Ahí entra Florentino Naves, que tomó un tren en Oviedo a las 8.35 horas del sábado 15 de marzo de 1958 con dirección a Barcelona. La causa por la que se apeó en Tardienta, un pueblo de Huesca, no se conoce pero "esa decisión le costó la vida", indica el autor del libro. Estaba casado, tenía dos hijos y podría haber emprendido el viaje a la capital catalana buscando a su madre, Martina Alvarez, ya que alguien le había dicho que podría estar viva y viviendo allí con otra identidad, pues había estado comprometida social y políticamente con la República y se había marchado durante la Guerra Civil. El padre de Florentino, Benito Naves, había sido asesinado en un prado de San Esteban de las Cruces y sepultado en una fosa anónima.
" Por qué se apeó del tren a mitad del camino? No se sabe si fue porque se dio cuenta de que la búsqueda de su madre era infructuosa o...Pero fue la peor decisión de su vida porque no duró vivo ni ocho horas", explica Pardo. Y es que lo detuvo la Guardia Civil en la fonda de la estación de Tardienta, lo trasladó al cuartel del pueblo y de allí no volvió a salir. Según los escritos consultados por el periodista se dice que el "individuo sospechoso que se había apeado del tren se le trasladó al cuartel para interrogarle y en el curso de esa diligencia trató de huir, agrediendo a un guardia con una banqueta, perseguido por el interior del edificio, persistió en su actitud agresiva, por lo que el guardia Domingo Sánchez Piñel le hizo fuego, resultando mortalmente herido".
Sin embargo, para el autor del libro el caso de Florentino le recuerda al Crimen de Cuenca , la película dirigida por Pilar Miró. "El no tenía ningún compromiso sindical ni político, era la época de las huelgas mineras en Asturias y cuanto más negaba su adscripción más encorajinaba a los que le interrogaban". Víctor Pardo después de haber buceado en los archivos y en los documentos sobre el caso concluye que "todos querían colocarse una medalla" de capturar a un supuesto agitador y que buscaron algún tipo de justificación --que intentó huir, que agredió a un guardia-- "para no reconocer que a todo el mundo se le fue de las manos este caso".
De hecho, Víctor Pardo explicó que, con la publicación del libro, hubo gente del pueblo que le llamaron para contar más al respecto. "Una señora, que vivía cerca del cuartel, me dijo que esa noche se podía oír al detenido gritando, pidiendo auxilio a la gente del pueblo", declara el escritor. "Concretamente esta vecina dice que oyó: Pero es que no hay nadie en este pueblo que me ayude? Es decir, que sabía que no iba a terminar aquel interrogatorio".
Este periodista decidió incluir al minero asturiano en su libro porque dirige un proyecto de recuperación de la memoria histórica en la comarca de Los Monegros y entrevistando a personas en Tardienta, vio como esta historia había calado en el pueblo. "Todo el mundo la conoce y la cuenta, luego la contrasté en archivos y hablé con la familia de Florentino" que, al parecer, ahora viven en Gijón.
La viuda del minero y los hijos rehusaron hablar. "La mujer se enteró de la detención de forma dramática cuando los guardias fueron a registrar su casa en Olloniego, vivieron una auténtica tragedia y los hijos cuidan mucho a su madre, que está delicada de salud y la protegen mucho", manifiesta el autor del libro. "Siempre han sido amables y creo que están contagiados por esa idea de no reavivar los hechos porque no querían hablar pero se mueven en esa ambigüedad de querer conocer lo que ocurrió", añade. La tumba de Florentino Naves está en el cementerio de Tardienta, cuidada y con flores.
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Enviado el Miércoles, 24 de Febrero del 2010 (0:54:17) por atrapiella |
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