José Antonio Landera – Resistencia, Nº 5. Julio 2006
Serafín Fernández Ramón, el
Santeiro, nacido en Guimara
(León), el 15 de agosto de 1914,
era hijo de Martín Fernández,
un “santeiro”, de los que recorrían los pueblos
ganándose la vida con la imagen de la
Virgen de Trascastro. Tomó parte en los sucesos
revolucionarios anarquistas del año
1933 en Fabero, donde se declaró el comunismo
libertario y los mineros quemaron el
Registro Civil y tomaron el cuartel de la
Guardia Civil de Vega de Espinareda, llegando
incluso a Ponferrada, donde la revuelta
fué sofocada por el Ejército.
El 18 de julio de 1936 se produce el levantamiento
del Ejército “africano-militarista”
y hacia las 11 de la noche se conoce en
la comarca berciana que España estaba en
guerra. Previamente, el 17 de julio, las fuerzas
de la Guardia Civil se habían marchado,
concentrándose en Ponferrada, capital comarcal
del Bierzo leonés.
Serafín forma parte de los grupos de
obreros que se unen en un intento de detener
la sublevación y logran sitiar el cuartel
de la Guardia Civil de Ponferrada donde se
habían atrincherado los facciosos. El día 21
llega en ayuda de éstos una columna del
Regimiento de Infantería Zaragoza 21, procedente
de Lugo, al mando del comandante
Manso y apoyada por la aviación franquista.
Levantan el cerco y con fuego de
morteros atacan el Ayuntamiento, detienen
a las autoridades y desalojan a los mineros
de los barrios de las afueras y de la fortaleza
medieval donde se habían intentado reorganizar.
Ante la imposibilidad de detener el golpe,
los obreros huyen hacia Asturias, en
las columnas de mineros organizadas por
el comité republicano de defensa de Fabero
que partieron de Tejedo de Ancares y
Guimara. Estas columnas estaban compuestas
por 2.500 hombres, mujeres y niños.
Llegan a Pola de Somiedo y se unen al
bando republicano hasta la caída del frente
norte en 1937. Serafín regresa entonces a
su pueblo con varios jóvenes. A su vuelta
se entera de que a su padre lo ha matado
un molinero de Ibías (Asturias) para robarle.
Lo encuentra, le da muerte y huye al
monte.
Los montes de su pueblo se llenarán
pronto de huidos procedentes de la cuenca
minera de Fabero y de los pueblos asturianos
de Ibías y Degaña, llegando a haber
hasta unos 80 hombres.
Serafín organiza un grupo guerrillero
con Manuel Bermúdez Fernández, el Asturiano
y con gente de Degaña y de Ibías.
El grupo será conocido como la partida de
“Los Fornelos”. Se unirán con las partidas
del “Maestro de Villameirin”, la de “Los
Bercianos” y la de “Los Velascos” para
dar golpes de importancia contra el franquismo.
La partida del “Santerio”, a pesar de
que la mayoría de sus componentes eran
anarquistas, no quiso enrolarse en la Federación
de Guerrillas de León y Galicia, aunque
colaboró con otros grupos guerrilleros
cuando se lo solicitaron. Su zona de acción
fue la cruz entre las provincias de Asturias,
León y Lugo, llegando a actuar en Cangas
de Narcea (Asturias), Becerreá (Lugo), el
Bierzo, etc.
Fueron muy activos y llevaron de cabeza
a las autoridades franquistas, que pusieron
precio a la cabeza del Santeiro, llegando
a situar una unidad de regulares en las
proximidades de su pueblo para darle caza.
Entre sus acciones hay que mencionar
los atracos al coche de viajeros de la línea
Cangas de Narcea - Madrid, en Puerto de
Leitariegos el 18 abril de 1943, en Balouta
(León) el 17 octubre de 1943, en el Alto del
Connio (Ibías) el 27 de marzo de 1942, en
el que hubo seis muertos y nueve heridos
en un tiroteo con las fuerzas franquistas y
en San Clemente (Ibías) en el que resulto
muerto un guerrillero apodado El Italiano y
el guardia civil José Rodríguez Díaz, el 19
mayo de 1940.
Pero la acción mas importante fue la
operación de rescate de presos del Destacamento
Penal de Fabero, en la noche
del 25 al 26 de diciembre de 1942. Entre los
liberados del penal se encontraba su primo
Amadeo Ramón Valledor (Guimara, León),
Domingo Villar Torres (Cancela, Lugo)
y Gerardo Canedo González (Arganza,
León). La operación fue todo
un éxito y pese a que movilizaron
gran cantidad de hombres
para buscarlos, no consiguieron
capturarlos.
El grupo del Santeiro sería
duramente perseguido y diezmado,
hasta que en el año
1947, la Guardia Civil le preparó
una emboscada en Fontoria
(León), próximo a Fabero, donde
se alojaba en una casa del
enlace Rubio (Bustarga, León),
en compañía de Amadeo
Ramón Valledor. El 5 de diciembre
de 1947 la casa es rodeada
por falangistas y guardias
civiles de Fabero. Los cercados
lanzan una bomba de
humo y saltan por las ventanas
disparando, produciéndose un fuerte tiroteo.
Serafín, Amadeo y Rubio huyen en direcciones
distintas. Rubio es herido en un
testículo y detenido pero los otros logran
huir. Esos días había caído una gran nevada
en la zona y el Santerio estaba enfermo
de tuberculosis no teniendo posibilidad de
ser atendido ya que su médico había sido
asesinado. Consiguió llegar hasta una casa
donde tenia apoyo, en el pueblo leonés de
Fresnedo, empapado y exhausto. Dicen
que al verse tan enfermo se pegó un tiro. Lo
colocaron apoyado en un árbol, con las armas
a su lado. Cuando lo encontraron, la
Guardia Civil y los falangistas dispararon al
cadáver. La versión oficial fue que lo habían
capturado, nada mas lejos de la realidad.
Ataron su cadáver a un caballo y lo bajaron
a rastras, como a un animal. Le robaron
hasta el cinturón. Su cuerpo fue llevado a
Vega de Espinareda y sepultado fuera del
Cementerio, acudiendo mucha gente al entierro.
Quedó mal cubierto y días mas tarde
sobresalía un brazo, por lo que un vecino se
quejó al ayuntamiento para que lo enterraran
mejor, ya que no era un animal.
Este fue el final del famoso “Santeiro”,
cuya figura es una leyenda en muchas zonas
de León, Asturias y Lugo. Para unos un
héroe y un mito y para otros un bandolero
sanguinario.
“La lucha justa te vuelve valioso, la
muerte en la lucha te vuelve eterno.”
José Antonio Landera es miembro del Grupo de Investigación Frente Norte
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